No todas las anotaciones que hago en este blog sobre lo que aprendo son sobre otras culturas u otros países. La suerte de vivir en un contexto intercultural hace que también reflexione sobre mi propia cultura. Hoy, hablando sobre los horarios de las comidas en España, caía en la cuenta de que muchas veces hablamos de horas a la ligera, cuando la realidad me dice que desayunamos en función de la hora a la que empiezo a trabajar o a la que entro en clase y almuerzo y ceno alrededor del telediario.
Pero más curioso es el caso de la influencia de El Corte Inglés en los paisajes de nuestras ciudades o en nuestros hábitos. El Corte Inglés abre a las 10:00 y cierra a las 22:00. En cuanto cierra, los alrededores son desiertos y entendemos que se va acabando el día. Mi madre, por ejemplo, siempre ha dicho que “a esa hora no paso por ahí porque ya está cerrado El Corte Inglés y no hay un alma por las calles”. Y las madres siempre tienen razón, ¿no?
O, por poner otro ejemplo, ¿cuándo empieza la Navidad? Cuando El Corte Inglés pone las luces en su fachado. ¿Y cuándo termina el verano? Cuando El Corte Inglés lanza su campaña de la vuelta al cole. ¿Se nota la crisis? Sí, porque los dependientes de El Corte Inglés están paradas sin atender a nadie, sólo doblando la ropa.