La semana pasada el jugador de moda en la Liga ACB ha sido el joven hispanobrasileño del Unicaja Rafa Freire. Lo traigo a esta microespacio porque ha sido fuente de un aprendizaje intercultural.
La cuestión es que se le conoce como Freire y siempre ha llevado ese nombre en sus camisetas. Sin embargo, ha sorprendido a todos luciendo -y nunca mejor dicho- el nombre LUZ sobre su dorsal (en lugar del de FREIRE, como hasta entonces). Comentando el caso con algunas personas del mundillo me enteré anoche de que en Brasil, primero se usa el apellido materno y, en segundo lugar, el paterno. Es decir, a la inversa de lo que ocurre en España.
En su artículo de YMálaga.com, el periodista Paco Rengel arroja Luz sobre los apellidos de Freire. He tenido oportunidad de echar un vistazo (o lo que es lo mismo, he acudido a Facebook) a algunos de mis amigos brasileños y lo he comprobado, por ejemplo, en el caso de una amiga de Cuiabá cuyo padre es ruso y su madre brasileña, viendo que el apellido ruso aparece en segundo lugar.
Otra cosita más que aprendo y que me guardo para la clase. Sobre todo, la historia de cómo Rafa ha querido adaptarse a su “nuevo” país, a su “nueva” cultura, puede ser un ejemplo de actitud (al margen de estar de acuerdo o no con el caso concreto).