Otro de los aspectos más recurrentes cuando comparamos España con otros países es el tópico de la impuntualidad. Sin querer profundizar en cómo entendemos el tiempo los españoles o en cuánto dura ‘un rato’, sí que es cierto algo que me hizo ver mi amiga Christina cuando estuve en Malmö hace ya unos cuantos años y que, desde entonces, lo he incorporado a mi repertorio de clase.
En Suecia (como en otros muchos países europeos) comen cuando tienen hambre. Sí, es una obviedad, pero que en España no se da. Quiero decir que en los últimos años encontramos restaurantes con el cartel Cocina non stop, algo que no encontraremos en otros muchos países porque es lo normal. Yo siempre cuento la anécdota de que en Malmö quedé con algunos ex alumnos de la escuela a eso de las doce del mediodía y antes de visitar la ciudad entramos a tomar algo. Nunca mejor dicho eso de algo porque cada uno pidió lo que quiso: un sandwich con un café para uno, una cerveza y unos nachos otro, un plato de pasta con ensalada para otra y un dulce un zumo para la otra. ¿Pero esto qué es, -pensé yo- el desayuno o el almuerzo? Pues esto es comer lo que te apetece.
¿Los españoles impuntuales? De eso nada: a las 7:30 el desayuno, a las 14:30 el almuerzo y a las 21:30 la cena. En eso somos mucho más estrictos, me decía mi amiga Christina, que los suecos (y que casi todas las demás nacionalidades, añado yo), que comen simplemente cuando tienen ganas.