Se acerca la Navidad (ahora sí, no cuando quiera El Corte Inglés) y es tema recurrente en nuestras clases de español para extranjeros… y nunca se deja de aprender (de ahí el sentido de la existencia de este blog).
Las dos últimas semanas he tenido la ocasión -y el placer- de dar clase a un grupo de chicos y chicas de un instituto del norte de Italia, de una ciudad cercana a Milán y, hablando de la Navidad y los regalos, de Papá Noel (‘Babbo Natale’, en versión italiana) y de los Reyes Magos que llevan carbón a los “niños malos”, les pregunté si existía esa costumbre en Italia del carbón y me comentaron que sí, pero que no eran los Reyes Magos los portadores del negro mineral dulcificado sino una bruja, una tal Befana.
Según cuenta la leyenda (y, a su vez, según cuenta Wikipedia), el origen del nombre está en la propia Epifanía y “según el cuento popular, los Reyes Magos, de camino a Belén para llevar sus presentes al Niño Jesús, al no conseguir encontrar el camino correcto, pidieron ayuda a una anciana. A pesar de la insistencia de estos para que les siguiese en su visita al pequeño, la mujer no salió de casa para acompañarlos. Más tarde, al arrepentirse de no haber ido con ellos, y tras preparar un cesto con dulces, salió de casa y se puso a buscarlos, sin conseguirlo. De esta forma se paró en cada casa que encontraba a lo largo del camino, dando chucherías a los niños que encontraba, con la esperanza de que alguno de ellos fuese el pequeño Jesús. Desde entonces vagaría por el mundo haciendo regalos a todos los niños para hacerse perdonar.”