Posts Tagged: Japón

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Por Iñaki Berazaluce | 30.07.2011 | 08:56 h.

Por el sudor de las manos. En gran parte del mundo el saludo más habitual entre personas es chocando las manos, pero ese gesto no resulta muy agradable cuando uno o dos de las personas tienen las manos sudadas. En el extremo oriente, la incidencia de la hiperhidrosis –que es como se llama al exceso de sudoración- alcanza al 25% de la población, un porcentaje nueve veces superior a la media mundial, que es del 2,8%.

Por tanto, en países como China o Japón (pero también en Brasil o Israel) una de cada cuatro personas suda excesivamente, de modo que casi la mitad (44%) de todos los apretones de manos posibles estarían impregnados en sudor. La respuesta cultural para evitar ese mal trago de origen fisiológico es recurrir a la inclinación de tronco, una reverencia que entraña todo un ceremonial en Japón.

Por tanto, la hiperhidrosis puede estar en el origen de la conocida aversión de los nipones hacia el contacto físico con extraños (y no sólo con extraños). En un revelador experimento realizado por el antropólogo Edward Hall en la década de los 60 –reseñado por Flora Davis en su clásico “La comunicación no verbal”- los investigadores metieron a dos desconocidos de distintas culturas en una habitación a charlar. En función de las respectivas ‘distancias de intimidad’ los interlocutores se movían por la habitación, huyendo los que se sentían invadidos (japoneses y chinos), aproximándose los que buscaban mayor contacto (árabes y latinos).

El caso extremo se produjo precisamente en el dueto formado por un japonés, con una posibilidad entre cuatro de que le sudaran las manos, y un árabe. Mientras éste trataba de aproximarse, el nipón retrocedía, sintiéndose invadido por el primero. La conversación se inició en un extremo de la habitación y terminó en la otra, con el japonés atrapado entre el árabe y la pared.

Por cierto, la hiperhidrosis tiene cura e incluso una asociación mundial de afectados. También tiene una neurosis derivada: la transpirofobia.

El dato sobre la distribución geográfica de la hiperhidrosis está tomado de “Tú, manual de usuario”, de Roizan y Oz.

Fuente | Cooking Ideas

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No tenía ni idea y lo he aprendido gracias a la lectura de la novela de Haruki Murakami Crónica del pájaro que da cuerda al mundo. En Japón se rigen por eras y la identificación del año es una combinación de la era y del año dentro de dicha era. Como no lo voy a saber explicar bien, os dejo este link donde lo explican y donde nos dicen que estamos -desde el año 1989- en la era Heisei. En realidad, no sé el uso de esta forma de medir el tiempo en la vida cotidiana japonesa. ¿Suelen decir que está terminando el 2010 o que está terminando el año 22 de la Era Heisei? Habrá que preguntar a los amigos japoneses :)

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He estado tomando algo con algunos alumnos en una tetería en el centro de Málaga y entre las conversaciones que hemos tenido, una ha sido especialmente interesante y la traigo a este blog.

Es curioso cómo en cada país o cultura contamos con las manos de una forma u otra. Por ejemplo, los españoles solemos comenzar a contar con el índice, después el corazón, el tres con el anular, el cuatro con el meñique y por último el pulgar. Y vamos desplegando los dedos.

Por su parte, los rusos comienzan a contar desde el meñique y terminan con el pulgar. Comienzan con la palma abierta y van cerrando los dedos poco a poco. Por su parte, en Estados Unidos lo hacen igual pero en lugar de ir cerrando la mano, la van abriendo.

Los japoneses, por ejemplo, lo hacen igual que los españoles. Pero los alemanes y los austriacos comienzan por el pulgar -para el uno- y siguen en orden hasta el meñique -para el número cinco-.

Nos comentaba algún alumno que en China lo hacen de otro modo: comienzan con la mano cerrada y “sacar” el índice para indicar el úno, el dos es el corazón, el tres el anular, el cuatro el meñique y para señalar el cinco, cierran la mano y sacan el pulgar sólo. El pulgar con el índice es el seis y así sucesivamente hasta el 10, que lo marcan con el puño cerrado… Vaya, que puedes pedir dos cervezas -con el índice y el pulgar- y te sirven seis…

No sé si lo habéis entendido bien y espero no haberme confundido…

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Es bastante conocido entre nuestros alumnos eso de que tras la cena de Nochevieja y al ritmo de las doce campanadas que dan la bienvenina al Año Nuevo, los españoles comemos doce uvas. En Italia, ya sabemos, lo que comen son lentejas… pero nada de que son doce cucharadas, sólo un pequeño platito. De otros países poco sabemos, en general.

En Polonia, por ejemplo, hay una tradición que invita a preparar doce platos diferentes para esa cena de Nochevieja. Se mantiene la simbología del número 12 para llamar a la buena fortuna para los doce meses del nuevo año. Si nos paramos a contar, por cierto, es bastante probable que los españoles también comamos doce, si no más, cosas diferentes esa noche y la de Nochebuena.

Por cierto, también en Polonia -y creo que recordar que es una tradición que se repite en la República Checa y, tal vez en otros países- se pone en la mesa un servicio (platos, vasos y copas, cubiertos, servilleta…) para una persona más de las que van a comer, representando que siempre hay sitio para un invitado más. Esta tradición me gusta. Igual este año la importo a mi casa :)

Ahora que estoy terminando este post me acuerdo de que en Japón comen unos tallarines largos -creo que se llaman toshikoshi soba-, muy largos, que representan una larga vida para los que los comen.

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Mi ex alumna y amiga Yuka, de Nagoya, antes de volver a su país la última vez que estudió con nosotros, me regaló una Guía para conversar en japonés de Lonely Planet. La idea era reforzar su insistente invitación y mis imperiosos deseos de conocer Japón y con esta guía me ofrecía ayuda.

Cuando le eché un vistazo con tranquilidad al índice de contenidos de frases hechas, me di cuenta de que la organización temática bien podría responder a los contenidos básicos que los estudiantes que llegan a la escuela pretenden aprender en los cursos de cuatro o cinco semanas y se adecuan perfectamente al currículo de los niveles A1-A2. ¿Es una barbaridad tomar como referencia para la elaboración de los planes curriculares y los manuales las guías de conversación de Lonely Planet en lugar del Marco Común Europeo de Referencia? :o