Posts Tagged: Rusia

Este libro -Nuevo alfabeto ruso, de la periodista Katia Metelizza- me lo regaló una alumna, Yulia, que viene todos los años, en diciembre o enero, a mejorar su español a la escuela. El año pasado me regaló este librito, absolutamente recomendable, sobre los detalles cotidianos de la Rusia actual y, en consecuencia, en contraste con la extinta URSS, con aroma a la Revolución Bolchevique y con una mirada, al menos de reojo, a la época de los zares.
Incluye, como digo, pasajes de la vida cotidiana de los rusos que revelan una mentalidad, una cultura, unas aspiraciones e, incluso, unas cargas históricas a través de cuestiones cotidianas que van desde la decoración de las casas, las compras en el supermercado o los trámites en el aeropuerto al yogur y la salchicha o al sentido de nostalgia y el de patria. Enseña, como digo, muchas cosas, como el corte anual de agua caliente, el que más me ha sorprendido.
Cada microrrelato da para varios post de este blog pero creo que esta recomendación a su lectura es mucho mejor.

Este libro -Nuevo alfabeto ruso, de la periodista Katia Metelizza- me lo regaló una alumna, Yulia, que viene todos los años, en diciembre o enero, a mejorar su español a la escuela. El año pasado me regaló este librito, absolutamente recomendable, sobre los detalles cotidianos de la Rusia actual y, en consecuencia, en contraste con la extinta URSS, con aroma a la Revolución Bolchevique y con una mirada, al menos de reojo, a la época de los zares.

Incluye, como digo, pasajes de la vida cotidiana de los rusos que revelan una mentalidad, una cultura, unas aspiraciones e, incluso, unas cargas históricas a través de cuestiones cotidianas que van desde la decoración de las casas, las compras en el supermercado o los trámites en el aeropuerto al yogur y la salchicha o al sentido de nostalgia y el de patria. Enseña, como digo, muchas cosas, como el corte anual de agua caliente, el que más me ha sorprendido.

Cada microrrelato da para varios post de este blog pero creo que esta recomendación a su lectura es mucho mejor.

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Uno de los temas recurrentes para romper el hielo en el aula -y no sólo en clase, pensemos en un ascensor- es el tiempo, el clima… y mucho más durante los meses de frío.

Hace unas semanas hablaba del frío que hacía en Málaga y de la lluvia con una alumna de Moscú y me decía que en su ciudad, en los institutos, hasta los -20ºC los chicos y las chicas salían al bosque a hacer deporte. Sin embargo, cuando el termómetro llegaba a los -25ºC ya hacía demasiado frío… claro, yo me reí porque para mí +9ºC ya es mucho frío y no sabría diferenciar cuánto más frío es -25ºC que -20ºC.

No obstante, me pareció interesante y curiosa lo que me dijo y por eso lo comparto con vosotros :)

Post scriptum (27 diciembre 20:22 horas) | Mi amiga y ex alumna Dasha Shatskova, que estudia Filología Española en San Petersburgo, deja este comentario en Facebook al leer este post: y si seguimos yendo por Rusia hacia Este veremos que en Yakutsk, , los niños no van a la escuela a -55ºC, y a -50ºC si hay viento…

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He estado tomando algo con algunos alumnos en una tetería en el centro de Málaga y entre las conversaciones que hemos tenido, una ha sido especialmente interesante y la traigo a este blog.

Es curioso cómo en cada país o cultura contamos con las manos de una forma u otra. Por ejemplo, los españoles solemos comenzar a contar con el índice, después el corazón, el tres con el anular, el cuatro con el meñique y por último el pulgar. Y vamos desplegando los dedos.

Por su parte, los rusos comienzan a contar desde el meñique y terminan con el pulgar. Comienzan con la palma abierta y van cerrando los dedos poco a poco. Por su parte, en Estados Unidos lo hacen igual pero en lugar de ir cerrando la mano, la van abriendo.

Los japoneses, por ejemplo, lo hacen igual que los españoles. Pero los alemanes y los austriacos comienzan por el pulgar -para el uno- y siguen en orden hasta el meñique -para el número cinco-.

Nos comentaba algún alumno que en China lo hacen de otro modo: comienzan con la mano cerrada y “sacar” el índice para indicar el úno, el dos es el corazón, el tres el anular, el cuatro el meñique y para señalar el cinco, cierran la mano y sacan el pulgar sólo. El pulgar con el índice es el seis y así sucesivamente hasta el 10, que lo marcan con el puño cerrado… Vaya, que puedes pedir dos cervezas -con el índice y el pulgar- y te sirven seis…

No sé si lo habéis entendido bien y espero no haberme confundido…

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Efectivamente, esta frase podría haberla dicho Radomir Antic o Svetislav Pesic, ambos entrenadores serbios, el primero de fútbol y en segundo de baloncesto. O bien, cualquiera de nuestros alumnos que tienen como lengua materna el serbio o el croata o el eslovaco o el ruso. He estado preguntando en clase y me han confirmado que en esas lenguas no existe el artículo, lo que nos ayuda a entender la construcción de ese tipo de frases que, sobre todo, escuchamos en muchas ruedas de prensa… y en muchas clases.

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Hoy nos ha explicado Ekaterina en clase todo eso de los nombres en Rusia. Si algunos piensan que eso de tener dos apellidos en España es complicado, atención a lo de nuestros amigos del país más grande del mundo…

Lo fácil: algunos apellidos cambian según los lleve un hombre o una mujer. Por ejemplo, un hermano es Ivanov y su hermana es Ivanova. Si esta chica, llamémosla Daria Ivanova se casa con, digamos, Alexander Babkov, pasará a llamarse Daria Babkova: toma el apellido del marido (perdiendo el suyo) pero en femenino.

Seguimos… Normalmente, nos siguió contando Ekaterina, los hijos usan como segundo nombre el nombre del padre, pero con las correspondientes variaciones de género, que no son las mismas que las anteriormente citadas. Si el padre se llama Ivan, su hijo Armén se llamará Armén Ivanievich mientras que la hija (y hermana de Armén) se llamará Anastasía Ivanievna.

Interesante, ¿verdad?