Es bastante conocido entre nuestros alumnos eso de que tras la cena de Nochevieja y al ritmo de las doce campanadas que dan la bienvenina al Año Nuevo, los españoles comemos doce uvas. En Italia, ya sabemos, lo que comen son lentejas… pero nada de que son doce cucharadas, sólo un pequeño platito. De otros países poco sabemos, en general.
En Polonia, por ejemplo, hay una tradición que invita a preparar doce platos diferentes para esa cena de Nochevieja. Se mantiene la simbología del número 12 para llamar a la buena fortuna para los doce meses del nuevo año. Si nos paramos a contar, por cierto, es bastante probable que los españoles también comamos doce, si no más, cosas diferentes esa noche y la de Nochebuena.
Por cierto, también en Polonia -y creo que recordar que es una tradición que se repite en la República Checa y, tal vez en otros países- se pone en la mesa un servicio (platos, vasos y copas, cubiertos, servilleta…) para una persona más de las que van a comer, representando que siempre hay sitio para un invitado más. Esta tradición me gusta. Igual este año la importo a mi casa :)
Ahora que estoy terminando este post me acuerdo de que en Japón comen unos tallarines largos -creo que se llaman toshikoshi soba-, muy largos, que representan una larga vida para los que los comen.